En qué consiste el marketing emocional

El marketing emocional es uno de las mejores cartas que puede un vendedor utilizar para atraer una buena cantidad de clientes, es una forma bastante interesante. En el sector turismo es muy fácil de implementar, pues las personas al momento de buscar un sitio para pasar sus vacaciones quieren un lugar que le de buenos recuerdos, que cree en ellos un lazo que haga inolvidable el viaje y esto puede ser una carta a favor. Empresas como Externalia outsourcingse encargan de hacer ese trabajo y de darte lo mejor para que puedas vender todo lo que desees y esto no es mentira, de hecho son una de las paginas numero uno en la web en ofrecerte este servicio.

Ahora bien en las siguientes líneas aprenderás de la mano de uno de los mejores vendedores del mundo  Alberto Soro de AvaiBook, cómo puedes utilizar las emociones de tus clientes para crear ventas, el cerebro puede ser tu aliado ideal solo debes saber cómo manipularlo a tu favor.

Marketing emocional en turismo

Lo primero que se debe tener en cuenta es que el marketing emocional, trabaja directamente con las sensaciones y emociones que brindan los servicios y productos que ofrece un negocio. Existen diversos estudios que describen que nuestras decisiones al comprar siempre se ven influenciadas por la emoción racional, lo que quiere decir básicamente que las personas compran servicios por las sensaciones que este le brinda.

Muchos estudios avalan esto, al momento de comprar algo, siempre prevalece el factor emocional por encima de loa racional, básicamente nuestro corazón es quien se encarga de impulsarnos y el bolsillo de pagar.

Un poco más allá

Es importante conocer hasta qué punto el aspecto emocional es importante, de hecho al momento de vender algo es crucial atacar al reptil. Esto puedes aplicarlo al sector turismo, evocando las emociones del cliente para así conseguir hacer una venta sin mayor problema o reservas.

Experimento que originó este fenómeno

El conocido experimento de las “el experimento de las 2 gallinas”, fue uno de los primeros en darle peso al “marketing emocional”. Este alcanza una enorme intensidad que se ve claramente reflejada en la inteligencia emocional del cliente.

El estudio se basa en ver dos imágenes de dos gallinas totalmente diferentes, que debían ser visualizadas por los integrantes del estudio. La primera gallina es sumamente hermosa, llena de vida y salud, cubierta de un ostentoso y enigmático plumaje. La segunda estaba delgada, con un plumaje realmente pobre y un aspecto estético muy vago.

Se les informo a todos los participantes que la primera gallina es natural pero la segunda fue alterada químicamente, luego de esto se hicieron dos grupos.

El primer grupo estuvo a favor de que si bien la primera gallina era más natural era menos sabrosa, pero que la manipulada era menos sana pero mucho más sabrosa.  El otro grupo opinaba totalmente lo contrario.  Luego de dimes y diretes se hizo la pregunta que ninguno esperaba ¿Qué gallina prefieres para tu alimentación?

Para este momento ambos grupos decidieron que la mejor para la alimentación era la gallina químicamente que quizás no era bonita pero si mas deliciosa. La respuesta fue claramente emocional, pero el cerebro luego busco la forma de justificar la respuesta a través del “racionalización a posteriori”.

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